Malisia

Título: Hacer bardo. Provocaciones, resistencias y derivas de jóvenes urbanos
Autor: Esteban Rodríguez Alzueta (compilador)
Editorial: Malisia

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No hay olfato policial sin olfato social, no hay detenciones sistemáticas por averiguación de identidad sin llamadas al 911. Detrás de la brutalidad policial está el prejuicio vecinal; las rutinas institucionales encuentran su punto de apoyo en la vida cotidiana.
Los procesos de estigmatización social legitiman el devenir violento de las fuerzas de seguridad.
Los estigmas que los vecinos van tallando para nombrar al otro como problema, para delatar al joven como peligroso, productor de riesgo, habilitan la violencia policial. Esos estigmas se nutren de un imaginario social de larga duración que nunca terminó de ponerse en crisis. Porque detrás del “bardero” o el “pibe chorro” está el “villero”, el “piquetero”, el “negro cabeza” o el “cabecita negra”, el “descamisado”, pero también el “el indio”, el “gaucho matrero”, el “anarquista tirabomba”, el “subversivo”, el “drogadicto”, el “barrabrava”, “los malvivientes” y el “vago”. Las figuras del “pibe chorro” y el “bardero” son embutidos metafísicos donde se comprime el bestiario nacional, hecho de miedos, prejuicios y desinformación, un imaginario que las generaciones fueron repitiendo para marcarle la cancha a todos aquellos que pretendían jugar en posición adelantada, que se corrían del lugar asignado, frustrando las expectativas sociales donde los vecinos alertas fueron entrenados y formateados.
El tratamiento de la transgresión les niega a los supuestos transgresores de los medios que disponen la mayoría de las personas de la comunidad para llevar una vida normal o tranquila, y deben desarrollar, por necesidad, para hacer frente a las humillaciones cotidianas de la que son objeto, una cultura de la dureza. Hablamos de estrategias de contra-estigmatizaciones para hacer frente al olfato social. Los jóvenes estereotipados como barderos o pibes chorros se pondrán a sobrefabular arriba de aquellos clisés.
¿Cuáles son esas prácticas a través de las cuales los jóvenes van resistiendo los estigmas hasta cargarlos de nuevos sentidos? ¿Estas experiencias, le agregan previsibilidad a la vida cotidiana o recrean las condiciones para reproducir malentendidos, intranquilidad e inseguridad al barrio?
Estas son algunas de las preguntas que orientaron nuestras reflexiones. Estos son los temas que exploramos en este libro

Título: Justicia divina para los sapos
Autor: Víctor Chacón
Editorial: Malisia

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“Chacón cuenta con cualidades suficientes para enderezarte el camino y asegurarse de que llegues intacto. El problema va a ser volver de ese estado de fascinación por los pequeños placeres de la vida”
Raúl Risso para Solo Tempestad

“Sólo conocemos el preciso lugar donde estamos leyendo; la siguiente línea, en un desorden ejemplar, nos lleva, siempre, a un lugar imprevisto. Como los mejores escritores criollos, Víctor Chacón, hace de una pequeña soga, un laberinto de nudos.” 
Mariano Dubin

“Con este libro estamos frente a otro ejemplo anticipatorio de la ficción. Víctor adelanta, adivina, nos anticipa, en forma alegórica, los efectos del neo-neoliberalismo que estamos padeciendo”
Fernando Andino 

“Este monstruo confesor -la mermada mente de un adulto con los recursos retóricos de un infante en apuros- sabe que no hay culpa en lo que cuenta pero intuye que el goce de contarlo hace imposible toda inocencia.”
Juan Augusto Gianella

Nombre: La máquina de diagnosticar
Autora: Soledad Fernández
Editorial: Malisia

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Soledad es médica y es escritora/ Mariana es escritora y es médica. Ambas se encuentran en el libro de manera tácita, una parece construir a la otra y viceversa. Los límites se desdibujan y se confunden en la trama. Al principio todo se presenta de manera caótica, pero luego vamos comprendiendo… todas son estrategias para escapar a la dura realidad. 
La máquina de diagnosticar es una novela corta, dotada de una conmovedora sensibilidad que evidentemente posee la autora. En el libro se permite -siempre desde el terreno de la ficción- hacer una crítica de los temas que la preocupan: nuestro sistema de salud, la desigualdad social y el abuso de poder, entre otras cosas. Se entretejen experiencias e historias que van delineando una realidad adversa de la que el personaje necesita escapar. Y que de alguna manera logra, gracias a la literatura. La fantasía es el mecanismo por el cual se puede crear otra realidad. Y esto en “La máquina ” se lleva hasta el paroxismo: porque Mariana para ello, se inventa la novela de la que termina siendo protagonista. El límite es tan peligroso que podría no regresar. El problema es darse cuenta…porque el personaje lo intuye. Ver siempre duele. Y eso es tan claro. ..que por eso una de las dos decide negarlo.
Mariela Anastasio

Título: La casa partida
Autora: Karina De Blasis
Editorial: Malisia 

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La casa partida tiene todo lo que se le puede exigir a una buena novela. Los recuerdos de una familia trabajadora se revelan a lo largo de la historia como frascos. Como si los lectores fuéramos destapando esos recuerdos conservados en el tiempo a medida que avanzamos en la lectura. Es a través de estos capítulos de temporalidad discontinua que nos adentramos en la historia coral de una familia a través de las generaciones. La geografía de los conventillos de una ciudad portuaria en los barrios de inmigrantes y migrantes de las provincias.  De Blasis nos entrega en esta nueva pieza de su obra un drama que nos envuelve a través de una escritura que como lectores nos mete en la historia como testigos con los pies en el barro de la acción.